Bette Davis

Ruth Elizabeth Davis (1908-1989), conocida mundialmente como Bette Davis, fue una de las actrices más veneradas e influyentes de la Edad de Oro de Hollywood. Admirada por su voluntad férrea y su rechazo a ser encasillada, eligió consistentemente papeles de mujeres complejas, a menudo antipáticas, pero siempre fascinantes, rompiendo con el estereotipo de la damisela pasiva de la pantalla. Destacó por su facilidad de interpretar personajes antipáticos y fue ampliamente apreciada por sus actuaciones en filmes melodramáticos, históricos y ocasionalmente de comedia, aunque sus mayores éxitos los alcanzó con dramas románticos. Es considerada como uno de los mayores hitos cinematográficos.

Su impacto en la industria no fue solo artístico. En 1937, Davis emprendió una valiente (aunque fallida) demanda contra su estudio Warner Bros buscando liberarse de un contrato abusivo que limitaba sus elecciones y su potencial. Aunque perdió el caso, su acción sentó un precedente moral sobre los derechos de los artistas y desafió el poder absoluto de los estudios, sirviendo de inspiración para futuros movimientos de actores. Obtuvo el premio de la Academia como Mejor Actriz en dos ocasiones y fue la primera persona en alcanzar diez nominaciones a los Óscar por sus actuaciones y en recibir el premio a la Trayectoria del American Film Institute. 

Fue la primera mujer presidenta de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, Bette Davis redefinió lo que una actriz podía ser no solo un objeto de deseo, sino una artista poderosa y dueña de su carrera. En 1999, Davis fue seleccionada como la segunda mejor actriz de todos los tiempos en la lista del American Film Institute, solamente precedida por Katharine Hepburn.

Transformó un antiguo club nocturno en la Cantina de Hollywood, que se inauguró el 3 de octubre de 1942. «Hay pocos logros en mi vida de los que estoy sinceramente orgullosa. La Cantina de Hollywood es uno de ellos». En 1980 fue galardonada con la Medalla al Servicio Civil del Ejército, uno de los más altos galardones civiles entregados por el Departamento de Defensa de Estados Unidos, por su desempeño en la Cantina de Hollywood.

Durante 1988 y 1989, Davis fue agasajada por su trayectoria y recibió el premio del Centro John F. Kennedy, la Legión de Honor de Francia, el Campione d’Italia y el premio a la trayectoria de la Sociedad Fílmica del Lincoln Center.

Davis se desmayó durante la entrega de los premios American Cinema en 1989 y poco después descubrió que el cáncer había reaparecido. Se recuperó lo suficiente como para viajar a España, donde fue galardonada con el premio Donostia en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Bette demostró que una mujer podía ser la jefa en el set, exigiendo respeto por su talento y visión artística. Su mirada desafiante y su voz imponente siguen siendo un símbolo de la mujer que no se doblega ante el poder masculino de la industria cinematográfica.

Fuentes: