Emily Dickinson
Poeta estadounidense (Amherst, Massachusetts, 1830 – 1886). Creció en un ambiente puritano y pasó casi toda su vida confinada voluntariamente en su habitación, seleccionando muy cuidadosamente sus relaciones, sobre todo con mujeres con un alto nivel intelectual como ella. Allí redactó unos 1750 poemas que reflejaron los principales conflictos morales e intelectuales de su tiempo.
Dickinson procedía de una familia de prestigio y poseía fuertes lazos con su comunidad, aunque vivió gran parte de su vida recluida en su casa. Tras estudiar durante siete años en Amherst Academy, asistió brevemente al seminario femenino Mount Holyoke antes de regresar a la casa familiar en Amherst. Sus vecinos la consideraban excéntrica; tenía predilección por vestir siempre ropa blanca, era conocida por negarse a saludar a los invitados y en los últimos años de su vida, por ni siquiera querer salir de su habitación. Dickinson nunca se casó y la mayoría de amistades que tenía dependían completamente de la correspondencia.
En la intimidad de su hogar, Dickinson era una prolífica poeta sin embargo, durante su vida no se llegó a publicar ni una docena de sus casi 1800 poemas. El trabajo publicado durante su vida fue alterado significativamente por los editores, adaptándolos a las reglas y convenciones poéticas de la época. No obstante, los poemas de Dickinson son únicos en comparación con los de sus contemporáneos: contienen líneas cortas, por lo general carecen de título, contienen rimas consonantes imperfectas [half rhyme] y una puntuación poco convencional. Muchos de sus poemas se centran en temas relacionados con la muerte y la inmortalidad, dos temas también recurrentes en las cartas que enviaba a sus amigos.
Recrudeció su tenaz negativa a la publicación de sus poemas y comenzó a dejar de salir de la casa de su padre, y con frecuencia, siquiera de su propia habitación. No se oponía a que la gente leyese sus poemas, le leía algunos a su prima Clara Newman y escribía otros para su cuñada Susan Gilbert sin embargo, no dejaba que cualquiera los leyera, todas las demás personas que leyeron sus trabajos cuando la poeta seguía con vida, eran profesionales de la literatura escritores, críticos, profesores o editores.
Lavinia Dickinson, su hermana menor, nacida el 28 de febrero de 1833, fue su compañera y amiga hasta el fin de su vida. Las pocas confidencias íntimas que se conocen de Emily provienen de Lavinia. «Vinnie» sentía una profunda adoración por su hermana y por su talento poético; sin embargo, respetó hasta la muerte de Emily la decisión de mantener ocultas sus obras, y también protegió su vida privada hasta donde le fue dado hacerlo, creando y manteniendo el ambiente de calma, aislamiento y soledad que Emily necesitaba para dar forma a su gran producción poética. La fe de Lavinia en las obras de su hermana permitió su protección para la posteridad, hasta su primera publicación póstuma. La devoción de Lavinia fue la responsable de hacer comprender al biógrafo de Emily, George Frisbie Whicher, y al mundo que «la poeta lírica más memorable de Estados Unidos había vivido y muerto en el anonimato».
Su obra se publicó póstumamente en 1890 y a partir de los años veinte la crítica comenzó a revalorizarla tras haberla ignorado durante más de 60 años. Hoy se considera a Dickinson uno de los pilares fundamentales de la lírica estadounidense.
Ana Mañeru, traductora de la poeta, piensa por el contrario que unos trescientos poemas están dedicados a su gran amor, correspondido, por su cuñada y editora, Susan Gilbert o Susan Huntington Dickinson (1830-1913)
Fuentes: