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Margarita Salas Falgueras

Bioquímica española, Marquesa de Canero, 1938-2019. Asturias. Licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid, ha publicado más de 200 trabajos científicos. No solo fue una científica brillante, fue la mujer que cambió para siempre la biotecnología en España. Discípula de Severo Ochoa, Margarita regresó a España donde la investigación era un terreno casi exclusivamente masculino y con una tenacidad inquebrantable, fundó el primer grupo de investigación en genética molecular de España.

Casada con el también científico Eladio Viñuela, ambos se encargaron de impulsar la investigación española en el campo de la bioquímica y de la biología molecular. Pertenece a varias de las más prestigiosas sociedades e institutos científicos nacionales e internacionales, colaborando y siendo miembro del consejo editorial de importantes publicaciones científicas.

Sus aportaciones a la Ciencia son muchas, pero destaca su investigación sobre la enzimología y sus trabajos sobre Genética centrándose en la manera en la que se transmite la información genética y en el ADN. Por estos y otros trabajos su legado científico ha sido muy importante en el desarrollo de la Biología Molecular en nuestro país. La gran investigadora introdujo este último ámbito en España gracias a su trabajo “Replicación y control de la expresión del DNA del virus Ø29”.

Como reconocimiento a su labor a lo largo de su trayectoria profesional, ha recibido numerosos reconocimientos: Premio Carlos J. Finley de la UNESCO en 1991, el Premio Rey Jaime I de Investigación en 1994, en 1995 fue nombrada Presidenta del Instituto de España, el Premio a los Valores Humanos del Grupo de Correo de Comunicación en 1998, el Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal en 1999 y, más recientemente, el título de Española Universal de la Fundación Independiente y en el 2003 ocupó un puesto en la Real Academia Española, siendo reconocida como Académica de la Lengua. Presidenta de la Fundación Severo Ochoa.

En mayo del 2007 fue nombrada miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, convirtiéndose así en la primera mujer española que entra a formar parte de la institución. Fue nombrada Marquesa de Canero por el rey Juan Carlos I en julio de 2008.

En la última etapa investigaba en el Centro de Biología Molecular «Severo Ochoa» centro de investigación mixto del CSIC y de la Universidad Autónoma de Madrid, donde seguía trabajando con el virus bacteriófago Phi29, el cual infecta una bacteria no patógena, Bacillus subtilis, de gran utilidad en la investigación en biotecnología.

Durante décadas, luchó contra los prejuicios de género en los laboratorios, defendiendo que «el trabajo no tiene sexo». Su legado es el de una mujer que, con rigor y pasión, derribó los techos de cristal de la ciencia, convirtiéndose en el espejo donde hoy se miran miles de niñas que sueñan con descubrir los secretos de la vida bajo el microscopio.

Fuentes: