Teresa Pàmies
Escritora española en lengua catalana (Balaguer, Lérida, 1919-2012), hija de Tomás Pàmies Pla, comunista, y de Rosa Bertran, su segunda esposa, quien mantuvo con su esfuerzo y su herencia a sus hijos mientras su marido se dedicaba a la política. Incluso consiguió que el hijo mayor pudiese estudiar en Barcelona. Teresa creció viendo cómo su padre era constantemente encarcelado, visitándolo en algunas ocasiones.
Autodidacta, se relacionó con diversas organizaciones feministas y de izquierdas. A los 11 años comenzó a trabajar como costurera, y en su adolescencia fue corresponsal de la prensa revolucionaria socialista y también en la unión de socialistas catalanes JSUC.
Durante la Segunda República se convirtió en una figura política. La Guerra Civil dividió a su familia Teresa y su padre perdieron contacto con sus hermanos y su madre, a quien nunca volvió a ver. Teresa visitó el frente y varios países europeos pidiendo apoyo para la república.
Junto con su padre se fue a Francia, donde ella pasó tiempo en un campo de concentración, trabajó en granjas a cambio de comida y techo y ayudó a la resistencia francesa durante la II Guerra Mundial. Como muchos otros, se marchó a Latinoamérica República Dominicana, Cuba…,En México vivió durante ocho años y estudió periodismo.
En 1947 volvió a Europa, y residió en Praga durante 12 años, donde trabajó como editora de los programas en catalán y español de Radio Praga.
Teresa se casó y tuvo cinco hijos, uno de los cuales, una niña, murió prematuramente. Entre 1959 y 1951 permaneció en el exilio. Vivió principalmente en Francia y visitó España en varias ocasiones, hasta que en 1971 regresó a Cataluña definitivamente. Ese año se da a conocer en España con su obra Testament à Praga, ganadora del premio José Pla. Le sigue una larga lista de obras que deben haber sido escritas al menos parcialmente en el exilio. Colaboradora en varias publicaciones, como Triunfo, Hogar y Moda, y Avui desde los inicios del mismo.
Fue mucho más que una escritora, fue la crónica viviente de una generación que sufrió el exilio y la lucha política, su compromiso con la justicia social la llevó a una vida de militancia desde muy joven. A través de su pluma, Teresa dio voz a las experiencias de las mujeres durante la Guerra Civil y el largo invierno del exilio, convirtiendo la memoria histórica en un acto de resistencia y dignidad.
Su obra, escrita con una honestidad desgarradora, explora la identidad, la maternidad en tiempos de crisis y el papel de la mujer en la lucha colectiva. Teresa nunca separó su labor literaria de su activismo social; para ella, escribir era una forma de justicia. Su legado nos enseña que la historia no está completa si no se cuenta desde la mirada de las mujeres, y que la palabra es el arma más poderosa para mantener vivos los ideales de libertad e igualdad.
Fuentes: