Édith Piaf
Cantante francesa (París, 1915-1963), cuyo verdadero nombre era Édith Giovanna Gassion con una voz inconfundible y su vida dramática la convirtieron en un símbolo cultural de Francia y una de las figuras más emotivas de la música popular del siglo XX. Creció en la pobreza extrema, pero su talento la llevó a los grandes escenarios.
Hija de un acróbata y de la italiana Line Margrant, cantante de cafés, que estaba borracha y drogada cuando sintió los dolores de parto. Salió a la calle y la encontraron sus vecinos tirada y balbuceante.
Trabajó en la compañía de su padre hasta que la dejaron al cuidado de la abuela para dedicarse a sus giras por los pueblos de la campiña francesa. Su abuela Clarissa la crió con vino en lugar de agua, pues decía que ésta era «mala» para el cuerpo; su tía, quien vivía con ella, dirigía un burdel. No hablaba, no se reía, no caminaba y encima tuvo una meningitis que la dejó ciega. El único gesto amoroso de la abuela fue llevarla a la Iglesia de Santa Teresita de Lisieux y encomendársela a la virgen. Dicen que un milagro le devolvió la vista.
Con 15 años se trasladó a París, donde se ganaba la vida como cantante en la calle y en cafés. En el año 1935 fue descubierta por el propietario de un cabaret que la bautizó con el nombre de la Môme Piaf (el pequeño gorrión). A los 16 años queda embarazada y tiene una niña que muere a los dos años de meningitis. Su potente voz y su expresivo estilo al interpretar canciones como «Je ne regrette rien» y «La vie en rose» le dieron fama. Actuó en películas, comedias y operetas. Realizó giras por Europa, Sudamérica y Estados Unidos. Tuvo relaciones amorosas con grandes celebridades como Charles Aznavour, Ives Montand y Jaques Pills, con quien se casa.
Se traslada a Nueva York y su éxito crece. Fue muy amiga de Marlene Dietrich. Enamorada del boxeador Marcel Cerdan vive con él una apasionada relación durante dos años; la muerte del púgil en un accidente de aviación destroza a Edith; recurre al alcohol y a los calmantes para poder seguir cantando. En 1962, cuando se acerca a la cincuentena, se casa con un muchacho de 27 años. Ganó millones durante su carrera, aunque murió en la ruina, víctima de la morfina a la que se había habituado. Falleció el 11 de octubre de 1963. Cuarenta mil personas caminaron en silencio por París hasta su tumba en el cementerio de Père Lachaise. En 1958 se publicaron sus memorias con el título de Au bal de la chance.
Apodada «El Gorrión de París», Piaf hizo de sus canciones (La Vie en rose, Non, je ne regrette rien) himnos de la resiliencia y la pasión. Sus letras, a menudo autobiográficas, expresaban sin adornos el dolor, la pérdida y la fuerza con la que las mujeres enfrentaban la vida en la posguerra. Su autenticidad brutal y su capacidad para transmitir emociones la convirtieron en un ícono que inspiró a innumerables artistas. Piaf demostró que la vulnerabilidad y la fuerza podían coexistir en el arte femenino, y su control artístico sobre su vida y su carrera, a pesar de sus tragedias personales, la consolidan como una figura de gran autonomía creativa.
Fuentes: