Mercedes Escribano Pérez
Fue una pedagoga y docente española (1888-1958). Es ejemplo de la representación femenina en la España de la primera mitad del siglo XX, en general y en la sociedad conquense en particular. Su obra y su vida transcurren entre el trabajo y la dedicación familiar, en una labor callada y con una trascendencia restringida a estos ámbitos. Su afán de renovación pedagógica y su interés por los nuevos métodos de enseñanza, siempre presidieron su quehacer docente e intenta, a lo largo de toda su vida, llevar a las aulas en las que enseña las nuevas formas aprendidas de manera entusiasta en una de las instituciones educativas más prestigiosas del momento La Escuela de Estudios Superiores del Magisterio. Su labor en la Escuela de Magisterio, en la que permaneció a lo largo de más de veinte años, como profesora y en varias ocasiones como directora o vicedirectora, la convirtieron en un personaje muy conocido y apreciado. Su acción directiva fue de enorme trascendencia porque de ella partió la petición de un nuevo edificio acorde con las necesidades que las enseñanzas requerían.
Mercedes Escribano nació en el Balneario de Valdeganga el 21 de septiembre de 1888. Su padre, Aquilino Reyes Escribano Domínguez, natural de San Lorenzo de la Parrilla, era Médico de Baños y Director del Balneario donde vio la luz su hija; su madre, Mercedes Pérez Griñón, de veintinueve años, era natural de Madrid, y murió muy joven, dejando huérfana a Mercedes con siete años.
Mercedes estudió en el Colegio Palafox, y estuvo en el Internado de las Monjas Mercedarias, en los colegios de Madrid, Toledo y Huesca. En Madrid cursa los estudios de Magisterio, y estará interna en el colegio de la Divina Pastora, en la calle de Santa Marcela. Con su título de Magisterio su siguiente objetivo fue ingresar en la Escuela Superior donde obtuvo el título de Profesora Numeraria de Escuela Normal. En el mismo centro conoció al que fue su marido, Valentín Aranda Rubiales, quién se dedicó a la Inspección de Primera Enseñanza. En el curso 1920-1921 llega a su ciudad natal donde se hará cargo de su área específica, Geografía e Historia. En 1923 fue nombrada Directora de la Escuela Normal Superior de Maestra de Cuenca.
Estudió en la Escuela de Estudios Superiores de Magisterio de Madrid. Terminó sus estudios en 1914, con una memoria de fin de carrera titulada Influencia del trabajo de la mujer sobre la mortalidad infantil, dirigida por el antropólogo Luis de Hoyos Sainz. Fue profesora de Geografía e Historia en la Escuela normal superior de maestras de Burgos desde 1915 hasta 1920, donde llegó a ser directora del centro.
Muy interesada por la Geografía humana, su pedagogía preconiza la educación por el interés y la adquisición de conocimientos en disciplinas precisas. Tuvo una amplia conciencia social y creó en Cuenca junto a Aranda el programa de la Gota de Leche, además de dirigir un ropero infantil, realizar escuelas de madres y defender la necesidad de las colonias escolares.
También junto a su marido, organizó en 1932 la Primera Semana Pedagógica Conquense, que contó entre otros con los políticos Rodolfo Llopis y Fernando de los Ríos, entonces ministro de Instrucción Pública. De dichas jornadas, salió publicada su intervención: «La Geografía en la Escuela»
Después, Escribano fue trasladada a Cuenca donde obtuvo la cátedra de Geografía e Historia en la Normal de Magisterio, que desempeñó desde 1920 hasta 1940. Escribano permanece en su cátedra durante toda la época republicana y la Guerra Civil, pero al terminar la guerra, el matrimonio Aranda Escribano ha de enfrentarse al periodo más amargo de su vida familiar y profesional ya que se ven sometidos por las comisiones de depuración que se crean a juicios que pretenden castigar a los más progresistas. En ese año sufrió un proceso de depuración franquista y fue sancionada con suspensión de empleo y sueldo por dos años e inhabilitación para el ejercicio de cargos directivos y de confianza.
En 1942, tomó posesión en la Escuela de Magisterio «Isabel la Católica» de Ciudad Real, donde permaneció hasta su jubilación en 1957.
Escribió artículos en la prensa a lo largo de toda su vida, que firmó, en ocasiones, con el seudónimo de Una Mujer, donde exponía sus ideas sobre la enseñanza y la formación de la mujer. También escribió poesía, narraciones y cuentos infantiles, algunos de los cuales fueron publicados en 2008.
Fuentes: