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Victoria Kent Siano 

Victoria Kent Siano (Málaga 1892-1987en Nueva York) fue una abogada y política española que se erigió como una de las grandes figuras femeninas de la Segunda República. Su vida y obra son sinónimo de valentía, compromiso republicano y lucha por la justicia.

Kent fue una auténtica pionera se convirtió en la primera mujer en ser Directora General de Prisiones en España durante la Segunda República con el presidente Alcalá-Zamora, en 1931. Desde este cargo, impulsó una profunda reforma penitenciaria con la intención de humanizar el sistema penitenciario, especialmente en lo que se refiere a la reinserción y la rehabilitación de los presos, entre ellas la mejora de la alimentación de los reclusos, la libertad de culto en las prisiones, la ampliación de los permisos por razones familiares, la creación de un cuerpo femenino de funcionarias de prisiones, la retirada de grilletes y cadenas, y educación para menores de madres recluidas. Cerró 114 centros penitenciarios, mandó construir la Cárcel de mujeres de Ventas en Madrid sin celdas de castigo, y creó el Instituto de Estudios Penales.

Además, fue una de las primeras mujeres elegidas diputadas a Cortes en 1931. Fue la segunda mujer española en colegiarse para ejercer como abogada y la primera en hacerlo en el Colegio de Abogados de Madrid, en 1925, durante la dictadura de Primo de Rivera.

Feminista convencida, desde 1926 fue vicepresidenta del Lyceum Club Femenino y del Instituto Internacional de Uniones Intelectuales.

Aunque su postura en el debate sobre el sufragio femenino en 1931, donde argumentó que las mujeres aún no estaban preparadas para votar, es históricamente controvertida, su vida entera demostró un compromiso inquebrantable con el avance de las mujeres. Su logro más duradero fue abrir las puertas de la abogacía y la alta política a las mujeres, demostrando que ellas podían ejercer la autoridad y transformar las instituciones del Estado.

Con el estallido de la Guerra Civil participó en el frente de Guadarrama, en el que se encargó de procurar vestido y alimento al ejército republicano. Posteriormente marchó al exilio, al igual que muchos otros republicanos. Recaló en París y en junio de 1937 fue nombrada primera secretaria de la embajada española en la capital francesa para que pudiese seguir haciéndose cargo de los exiliados, especialmente de niños, buscándoles asilo.

Presidió la Unión de Mujeres Españolas en el exilio en Toulouse. Además, recibió la Cruz de Lorena, que se entregaba a las mujeres que participaron en la Resistencia, fundó la Unión de Intelectuales Españoles junto a un grupo de exiliados entre los que se encontraba su amigo y paisano Pablo Ruiz Picasso y trabajó en una editorial.

Marchó al exilio en México en el año 1948. Allí trabajó durante dos años en la creación de la Escuela de Capacitación para el Personal de Prisiones, de la que fue directora durante dos años, y dando clases de Derecho Penal y charlas en la Universidad de la capital mexicana, así como conferencias en la Academia Mexicana de Ciencias Penales. Fue socia fundadora del Ateneo Español de México en 1949.

A petición de la ONU, en 1950 marchó a Nueva York, donde colaboró en la Sección de Defensa Social y realizó un estudio sobre el pésimo estado de las cárceles de Iberoamérica. Fue ministra sin cartera del Gobierno de la Segunda República Española desde el exilio, siendo la segunda mujer en ocupar este puesto desde Federica Montseny.

En 1977, cuarenta años después de exiliarse a Francia, Victoria volvió a España, recibida con cariño y admiración por sus seguidores. Sin embargo, regresó a Nueva York, donde pasó sus últimos días, falleciendo el 26 de septiembre de 1987.

En 1986 le fue concedida la medalla de la Orden de San Raimundo de Peñafort, pero debido a su avanzada edad no pudo acudir a recogerla.

Fuentes: